
** Aseguró que el acceso al agua es un derecho humano fundamental, no un privilegio ni una mercancía*
** La dimisión del Secretario de Gobierno jalisciense evidencia la incapacidad institucional de los modelos conservadores para responder a las necesidades básicas del pueblo, subrayó Damián Peralta*
Acapulco, Gro.- La garantía del acceso al agua potable no es un asunto menor ni una promesa postergable; es un derecho humano fundamental que los gobiernos están obligados a proteger de manera prioritaria. La reciente renuncia del Secretario de Gobierno del Estado de Jalisco, Salvador Zamora, es el reflejo directo del colapso y la incapacidad de una gestión de derecha que ha sido incapaz de brindar certezas hídricas a la población, así lo afirmó la exconsejera jurídica del Ejecutivo Federal, Esthela Damián Peralta.
Señaló que la crisis por el desabasto y la mala gestión del agua en la entidad jalisciense demuestra las limitaciones estructurales de los modelos de gobierno de corte conservador, los cuales históricamente han relegado la justicia social y el bienestar de la gente.
“El agua es vida, salud y dignidad. Cuando un gobierno le falla al pueblo en algo tan elemental como abrir la llave y tener agua limpia, le está fallando a la base misma del pacto social y cobró su primera víctima con la salida del Secretario de Gobierno en Jalisco”, aseveró Damián Peralta.
Destacó que, a diferencia de las visiones de derecha que suelen mercantilizar los recursos naturales o abordar la infraestructura con lentitud e ineficiencia, la visión del Humanismo Mexicano impulsada por la Presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo, ubica al agua como un eje central de soberanía nacional y justicia social.
En ese sentido, subrayó que los tres órdenes de gobierno deben trabajar bajo un enfoque humanista, priorizando la inversión pública en infraestructura hídrica, saneamiento, mantenimiento de cuencas y distribución equitativa a ras de cancha, especialmente en las colonias y comunidades más vulnerables.
“La lección que nos deja Jalisco es clara: la gestión del agua no resiste la improvisación ni la insensibilidad social. Es momento de garantizar este derecho con honestidad, capacidad técnica y profunda vocación de servicio. La Transformación en México exige que el agua llegue a todos los hogares sin distinción”, concluyó.







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