
En la comunidad El Durazno, algunos habitantes han empezado a expresar su deseo de salirse de la localidad e irse a algún lugar donde sus vidas y las de sus familias no estén en riesgo.
Mientras que en la costa, este martes desde temprano, habitantes de las comunidades Puerto Vicente Guerrero, Papanoa, Los Laureles y Santa Rosa de Lima, del municipio de Tecpan de Galeana y de las localidades colindantes Coyuquilla Norte y Coyuquilla Sur, denunciaron la presencia de hombres “enmochilados” que no se habían visto por esa región y los atribuyeron a integrantes del grupo armado que acribilló a los siete campesinos en El Durazno, el sábado pasado.
Ayer martes, vía telefónica, vecinos de El Durazno informaron que el lunes por la tarde sepultaron a cuatro de los siete campesinos asesinados el sábado 10 y que desde entonces, hay un ambiente de mucha incertidumbre, miedo e impotencia entre los pobladores porque aunque en la localidad hay militares, policías estatales, marinos y de la Guardia Nacional, la sensación de desconfianza es generalizada.
Una de las vecinas comentó que continúan recibiendo amenazas “muy graves” por parte de los agresores a través de redes sociales, lo que ha provocado que algunas personas han empezado a expresar su interés en salir de la comunidad e irse a vivir a algún lugar más seguro para ellos y sus familias, pero otros también manifiestan que no están de acuerdo en dejar su patrimonio para que lo gocen personas de mal vivir.
Agregó que en la comunidad hay psicólogos por parte del gobierno del estado que durante todo ese martes han platicado principalmente con los niños para darles contención, así como también hay una unidad móvil del Ministerio Público del fuero común por parte de la Fiscalía General del Estado para recibir las denuncias de las familias agraviadas por el asesinato de sus familiares.
Luego, comentó que durante la mañana, un grupo de vecinos salieron acompañados de militares a buscar al señor Cecilio Chávez, quien desde el sábado temprano que salió a su rancho a trabajar, el cual queda a unos 10 kilómetros de El Durazno, no tenían noticias de él, pero que no lo encontraron por lo que suponen que tuvo la mala fortuna de encontrarse con el grupo de hombres armados, “y lo más seguro es que se lo llevaron”.
Otro de los vecinos, también vía telefónica señaló que aunque se están presentando las denuncias, tienen el antecedente de que en los últimos tres años han interpuesto cuando menos 30 denuncias con señalamientos directos hacia los agresores por diversos delitos tales como asesinato, abigeato, extorsión, secuestro, entre otros, y el clima de violencia e inseguridad continúa porque los denunciados continúan sin ser molestados.
Dijo que en El Durazno, la gente tiene miedo de que en cualquier momento se retire la base de operaciones mixtas que está en el lugar y eso sea aprovechado por los agresores para regresar y atacarlos, al tiempo que solicitó a nombre de los vecinos de esa comunidad, que la gobernadora Evelyn Salgado Pineda no permita que se retiren las corporaciones de seguridad de esa localidad.
Por separado, vecinos de la comunidad Santa Rosa de Lima, del municipio de Tecpan de Galeana, denunciaron el desplazamiento de familias del ejido San Antonio de las Texas, municipio de Coyuca de Catalán, luego de que algunos de ellos observaron en la zona de bosque de ese núcleo agrario a hombres armados pertenecientes al grupo que agredió a los siete campesinos en El Durazno.
Ayer martes, aseguraron que seguía el éxodo de familias de ese ejido, las cuales estaban dejando atrás su patrimonio, “están llegando sólo con lo que pueden cargar”, señaló una vecina de ese lugar, quien agregó que no descartan que toda la gente de esa parte de la sierra empiece a desplazarse si el gobierno no les garantiza la seguridad y la paz.
El ejido San Antonio de las Texas es el que tiene mayoría de hectáreas sembradas con aguacates, además, ante la falta de maestros, principalmente durante la pandemia, los habitantes estuvieron financiando el salario quincenal de una maestra para que diera clases de primaria a los niños de cuando menos cinco comunidades.
Asimismo, vecinos denunciaron que durante la mañana de ayer martes, se corrió la voz de que tanto en Papanoa como en Los Laureles, a unos cinco kilómetros de Santa Rosa, se habían visto a hombres “enmochilados” que no son de la zona, por lo que los habitantes desde Puerto Vicente Guerrero, en Tecpan, hasta Coyuquilla Norte, en Petatlán, suspendieron actividades económicas y sacaron a los niños de las escuelas por temor a que se tratase de integrantes del grupo delincuencial y cometieran alguna agresión.
Una de las vecinas dijo que en Puerto Vicente Guerrero, la gente cerró negocios restaurantes porque les llegó el aviso de que se mantuvieran resguardados y que lo mismo ocurrió en Papanoa y en Santa Rosa, donde a pesar de que en la entrada principal al pueblo había un grupo de militares, “la gente se encerró, toda la gente, las calles solas, como si fuera un pueblo fantasma, incluso hasta en la carretera federal estuvo muchas horas con poco tránsito de carros”.








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